La visita al Parque de Asistencia del Rally Biobío 2026 permitió a estudiantes provenientes de México, Perú, Francia y otros países conocer de cerca uno de los principales eventos deportivos de la región y compartir una experiencia que conecta al territorio con el mundo.
Motores, velocidad y emoción fueron parte de la experiencia que vivió un grupo de estudiantes internacionales de la Universidad de Concepción durante su visita al Parque de Asistencia del Rally Biobío 2026.
La actividad, desarrollada en el marco del trabajo colaborativo entre la Dirección de Relaciones Internacionales y el Servicio Nacional de Turismo (SERNATUR), buscó acercar a las y los estudiantes extranjeros no solo a la vida universitaria, sino también a las actividades, atractivos y experiencias que forman parte del territorio que los recibe durante su intercambio.
“Para la Universidad de Concepción es muy relevante que los estudiantes extranjeros que vienen a la UdeC no solo conozcan nuestro campus y la ciudad de Concepción, sino que también puedan descubrir el enorme potencial de internacionalización que tiene nuestra región a través de actividades como el Rally Biobío”, destacó la Directora de Relaciones Internacionales, Sofía Valenzuela Águila.
La autoridad valoró el trabajo colaborativo desarrollado junto a la organización del Rally y SERNATUR, y señaló que la Universidad espera continuar generando instancias que permitan a sus estudiantes internacionales conocer otras actividades culturales y los distintos atractivos turísticos de la Región del Biobío.
Desde SERNATUR Biobío, el encargado de Turismo de Reuniones, Claudio Viguera, destacó el valor de la iniciativa y de acercar este tipo de experiencias a quienes llegan desde otros países.
“Creemos que es un espacio muy importante para que los estudiantes extranjeros puedan conocer la realidad de nuestro país, de nuestra región y de las grandes cosas que se están haciendo en el Biobío”, señaló.
Una experiencia que cruza fronteras
Para varios de los estudiantes, la visita al Rally significó además vivir por primera vez una competencia de este tipo.
Steffi Morales García, estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, destacó la emoción de encontrarse por primera vez con esta experiencia: “Me encantan los autitos y, a veces, también el deporte, así que escuchar los motores y ver cómo salen es una experiencia muy entretenida”.
Para Cristian Portocarrero Tantavilca, estudiante de ingeniería en Biotecnología de la Universidad Nacional Agraria La Molina, Perú, la jornada representó una oportunidad que difícilmente habría podido experimentar en su país.
“Es una experiencia intensa que quizás no podría vivir en mi país, porque no me es factible ir a estos lugares, así que esta oportunidad me ha gustado mucho”, comentó.
La jornada también permitió fortalecer los vínculos entre estudiantes de distintas nacionalidades. “No solamente somos gente de México o de Perú: nos combinamos entre todos, nos emocionamos y compartimos la experiencia”, agregó.
Desde Bretaña, Francia, Alan Martin, estudiante de Ingeniería Civil Informática del INSA Rennes, también vivió por primera vez una competencia de Rally y valoró especialmente la presencia de pilotos franceses, que le permitieron conectar la experiencia con su propio país.
“Es la primera vez que asisto a una competición de este tipo y me ha gustado mucho. No es una experiencia totalmente chilena, sino una experiencia que conecta con todo el mundo. Me ha gustado mucho poder vivirla estando acá, como estudiante de intercambio”, expresó.
La visita convirtió así al Rally Biobío en un punto de encuentro entre estudiantes de distintas partes del mundo, permitiéndoles descubrir una nueva dimensión de la Región del Biobío y compartir, entre ellos, sus propias culturas y experiencias.
Para la Universidad de Concepción, este tipo de iniciativas forman parte de una mirada de la internacionalización que trasciende el campus y busca vincular a sus estudiantes extranjeros con el territorio, sus actividades culturales, turísticas, deportivas y sociales.
Una experiencia que, como resumió Alan, demuestra que desde el Biobío también es posible conectar con el mundo.









